La oportunidad de desarrollar un Ecosistema de Emprendimiento e Innovación Tecnológica en Centroamérica

Centroamérica tiene todos los recursos necesarios para que desde nuestros países surjan nuevas empresas de tecnología con impacto global, pero algunas cosas deben cambiar para que esto suceda.

Desde el punto de vista de oportunidades de negocio, hoy vivimos en un mundo en que cualquier joven emprendedor desde un país centroamericano puede desarrollar un producto o servicio digital desde su habitación, publicarlo en una tienda de aplicaciones en internet (como la Apple AppStore o Google Play para dispositivos Android) y esencialmente iniciar un negocio global de la noche a la mañana. No es tan fácil como suena, pero al menos la posibilidad existe y nadie impide que cualquiera se lance a intentarlo.

Pero entonces, si las oportunidades están aquí hoy, ¿Porqué nadie o muy pocos las están aprovechando? ¿Qué tenemos que hacer para que más jóvenes empiecen a experimentar con el desarrollo y puesta en marcha de nuevos productos digitales y realizar su sueño emprendedor a nivel global?

Honduras y Centro América en general tiene muchas ventajas geográficas y culturales para convertirse en una región lista para explotar todas estas oportunidades, pero la falta de liderazgo en la creación y sostenibilidad de un ecosistema que fomente el emprendimiento y toma de riesgos a nivel de cada país y a nivel de región es bastante obvia.

He conocido casos aislados de jóvenes que trabajando por cuenta propia o en grupos pequeños de amigos han logrado tener éxito en mercados extranjeros con aplicaciones de iPhone, Android o Web. Estos grupos se han formado en base a intereses en común como la programación de sistemas, diseño gráfico, música y artes digitales, de forma orgánica y no fomentados por sus universidades, sus familias ni instituciones de gobierno. Y ese es el problema principal, todo el ecosistema debe cambiar y adoptar una nueva mentalidad.

Como sociedad debemos preparar a nuestros jóvenes para aprovechar estas oportunidades lo antes posible. Crear un ecosistema en que el emprendimiento sea fomentado, en que apuntarle a los mercados globales sea más importante que los mercados locales. ¿De qué sirve estudiar una carrera universitaria si no hay empleos que remuneren esta formación? Es mejor estudiar carreras que suplan necesidades globales como desarrollo de software, diseño de aplicaciones web y móviles, animación y modelado 3D para video juegos. Todas estas son oportunidades nuevas de carreras que resultan bastante atractivas y poco aburridas para los jóvenes, y son muy bien remuneradas en mercados desarrollados que actualmente trabajan de forma remota (offshore/outsourcing) con proveedores en Asia y en algunos países de América del Sur como Argentina, Uruguay y Chile.

Entonces, ¿Cómo podemos crear este ambiente en que nuestros jóvenes se inclinen por estudiar estas nuevas carreras o simplemente adquirir las competencias técnicas que los posicione mejor para aprovechar las oportunidades globales?

Al estudiar casos de otras regiones que lo han logrado, o que están siguiendo los pasos indicados para lograrlo, algunas medidas que el gobierno, instituciones educativas, sector privado y sociedad en general pueden tomar son:

1) Gobierno
No podemos contar del todo con nuestros gobiernos, ya que desgraciadamente la corrupción y falta de interés real en desarrollar el país es al menos la percepción que la mayoría tenemos de estos. Sin embargo, si estos pudieran cooperar con algo, deberían poner a disposición de los jóvenes el programas de intercambio internacional con universidades e incubadoras de negocios para que grupos talentosos de jóvenes puedan viajar cada año en ‘misiones de intercambio tecnológico’.

Países como Chile hacen esto todos los años. Un grupo de 15 – 20 jóvenes emprendedores, después de un proceso de selección, son enviados en un viaje de 1 semana a una conferencia de empresas de tecnología en Estados Unidos para que conozcan más las nuevas oportunidades, hagan contactos con otras empresas y hasta puedan presentar sus ideas a inversionistas extranjeros en reuniones facilitadas por incubadoras de negocios, cámaras de comercio o similares.

Esa simple experiencia puede cambiar poco a poco la mentalidad y ambiciones de nuestros jóvenes y hacerlos pensar más en nuevas ideas de negocios y productos que puedan desarrollar. Considerando lo que los gobiernos gastan en enviar grandes delegaciones de empleados públicos a otro tipo de viajes menos fructíferos, creo que esto no es mucho que pedir.

2) Centros educativos
Las escuelas secundarias y universidades deben comenzar a fomentar más el emprendimiento y dejar de educar a nuestros jóvenes solamente para ser empleados.

Proyectos prácticos y de impacto real de 2 a 3 años de duración podrían ser incluidos en los planes de estudio de carreras de tecnología y negocios en que los estudiantes puedan proponer sus ideas de productos y servicios digitales y poder desarrollarlos en equipos durante sus últimos años de carrera. Estos deberían contar como parte de los crédito académicos y la universidad puede involucrar a empresarios locales (o extranjeros) como mentores en el proceso, para que los jóvenes que opten por desarrollar sus ideas de negocios reciban todo el apoyo necesario y consejos de personas que ya han desarrollado sus empresas exitosamente.

Las universidades bajo este modelo pueden ser el primer filtro para la selección de los jóvenes que competirían luego para obtener un puesto en el viaje de ‘misión tecnológica’ a una conferencia internacional, incubadora de negocios o similar.

3) Sector Privado
Toda idea de negocio necesita inversión para ejecutarse. Los empresarios e inversionistas locales deben estudiar los casos de éxito de fondos de inversión y capital de riesgo de Estados Unidos y comenzar a trabajar en forma similar. Un inversionista bajo el modelo de capital de riesgo maneja un fondo de cierta cantidad de dinero que invierte en varias empresas pequeñas con alto potencial de crecimiento. Una de cada diez empresas tiene un éxito astronómico, las otras fracasan, pero con los retornos de la que tiene éxito se compensan el riesgo tomado en general.

En Centroamérica no existe este modelo, al menos no de manera formal. Es necesario que una nueva generación de empresarios visionarios asuma este rol y comiencen a invertir en el ecosistema de innovación tecnológica local o regional, es un riesgo que alguien debe asumir y luego gozar de los beneficios que vendrán al lograr los primeros éxitos comerciales.

4) Sociedad
Todos debemos cambiar la mentalidad y modelo tradicional de vida que viene siendo acarreado desde el pasado. He visto cómo muchos jóvenes con talento no siguen sus aspiraciones emprendedoras por la presión de ‘conseguir un trabajo de verdad’, cuando realmente trabajar en su propia idea de negocio y desarrollarla es ‘un trabajo de verdad’.

Los jóvenes de 18 – 20 años ya pueden iniciar desde temprana edad a tomar riesgos invirtiendo el recurso con que cuentan en abundancia: tiempo y energía.

No desalentemos a nuestros jóvenes matando sus ideas y obligándolos a seguir un camino obsoleto. ¿Qué habría sido de Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple) o Mark Zuckerberg (Facebook) si sus padres o la sociedad no los hubiera dejado seguir sus sueños y dejar la universidad por un lado? ¿Cómo sería el mundo hoy sin Windows, el iPhone o Facebook?

Hay una gran oportunidad que todos nosotros estamos dejando ir. Me gustaría ver a Centroamérica desarrollarse como un nuevo centro de innovación tecnológico para todo el continente y eventualmente para todo el mundo. Nuestra posición geográfica es ideal para hacer negocios con clientes y socios comerciales en Norte y Sur América.

Nadie más que nosotros puede impedir que lo logremos.